Organizar la despedida de un ser querido requiere tener en cuenta diversos protocolos sociales, familiares y religiosos. Una de las primeras cosas a tener en cuenta cuando preparamos el entierro de un fallecido es conseguir que todos los familiares y amigos se enteren de su muerte, para que puedan acudir a su inhumación. Asimismo, muchas personas también desean homenajear al desaparecido con unas palabras especialmente dedicadas a su figura. Las esquelas y obituarios son los elementos funerarios que cumplen con esta función.
¿Qué son las esquelas?
Las esquelas se publican en los periódicos para informar del fallecimiento de una persona. Además de ser una despedida para el fallecido, también ofrecen información de interés para quienes deseen acudir a su funeral, como la fecha y el lugar de entierro.
La publicación de una esquela forma parte, por lo tanto, del ritual de luto por una persona que acaba de morir. Además, implica un reconocimiento social al fallecido, que se materializa al final en la asistencia a su funeral.
¿Qué son los obituarios?
Los obituarios no se redactan para informar sobre una muerte, sino para homenajear la trayectoria vital de una persona. Es decir, son textos que se publican en los periódicos para hablar del fallecido y de todas las cosas positivas de su vida, que le han hecho destacar a ojos de sus amigos y conocidos. En la actualidad hay Funerarias en distintas partes del mundo que lo hacen con publicaciones digitales en sus sitios web.
La diferencia entre esquelas y obituarios
Tanto las esquelas como los obituarios tienen en común ser textos póstumos, escritos para cumplir con el protocolo social que implica la muerte. Pese a ello, se publican en distintas secciones del periódico y están dirigidos a un público diferente. Si bien todos podemos leer las esquelas con objeto de informarnos acerca de la posible muerte de alguien conocido, los obituarios son tributos a alguien concreto. Por lo tanto, a priori nos interesarán solo si conocemos al menos un poco de su itinerario vital.